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Éxodo masivo en Sudán

ACNUR advierte del creciente peligro para los civiles en las regiones de Darfur y Kordofán

La agencia de la ONU alerta de una grave crisis de desplazamiento interno en las regiones de Darfur y Kordofán, en Sudán, donde los combates se han intensificado y miles de civiles están huyendo de sus hogares.

El conflicto ha generado un movimiento forzado de la población. En todo el país, más de 12 millones de personas se encuentran desplazadas, la mayoría en condiciones de extrema vulnerabilidad. Las personas que huyen tienen que atravesar rutas muy largas y peligrosas, quedando expuestas a detenciones arbitrarias, violaciones, ejecuciones, saqueos y reclutamientos forzosos. 

ACNUR señala que solo en la zona de El Fasher miles de personas han escapado en las últimas semanas ante la violencia constante. Se estima que unas 100.000 personas han huido de El Fasher y de zonas cercanas; mientras que en Kordofán la cifra de desplazados es de unas 50.000 personas, muchas de ellas ya desplazadas anteriormente.

 

Impacto humanitario

La infraestructura humanitaria (campamentos, centros sanitarios y rutas de acceso) se encuentra al límite. Asimismo, las operaciones de ayuda están obstaculizadas por la inseguridad y los enfrentamientos. La agencia denuncia violaciones sistemáticas del derecho internacional humanitario, donde la población civil es la más afectada, ya que se encuentra atrapada entre las partes que están en conflicto, sin rutas seguras para su evacuación ni tampoco para recibir ayuda humanitaria.

 

Llamamiento urgente

Ante esta situación, ACNUR hace un llamamiento urgente tanto a gobiernos como a los donantes internacionales para reforzar la ayuda y garantizar el acceso a las zonas afectadas. Además, exige que las partes faciliten corredores humanitarios seguros, que permitan la evacuación de los grupos más vulnerables y pongan fin a los ataques contra la población civil.

Soraida Jiménez

24 de noviembre de 2025

NOTICIAS ANTERIORES – 23 de Octubre de 2025

 

Según ha informado recientemente ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, en un comunicado emitido conjuntamente con OIM, UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos, Sudán atraviesa una de las peores emergencias humanitarias del planeta. Tras más de 900 días de conflicto, el país se encuentra sumido en un sufrimiento extremo marcado por violaciones generalizadas de los derechos humanos, una hambruna cada vez más extendida y el colapso total de los servicios esenciales, afectando de manera dramática a millones de personas, especialmente mujeres y niños.

 

Las cuatro agencias han visitado recientemente distintas zonas del país, como Darfur y Jartum, donde han podido comprobar de primera mano el impacto devastador que continúa teniendo el conflicto. Actualmente, más de 30 millones de personas requieren asistencia humanitaria, entre ellas 9,6 millones de desplazadas internas y casi 15 millones de menores. Aunque la reducción de la intensidad de los combates en algunas áreas ha permitido el regreso de unos 2,6 millones de personas a sus hogares, la realidad a la que se enfrentan es desoladora: barrios enteros destruidos, servicios inexistentes y un entorno todavía marcado por la incertidumbre y la violencia.

 

La educación ha sido uno de los sectores más golpeados por la guerra: 14 millones de niños y niñas han quedado fuera de la escuela, lo que los expone a un mayor riesgo de explotación, violencia y reclutamiento forzado. Al mismo tiempo, la desnutrición se ha disparado a niveles catastróficos. Tras declararse la hambruna en varias regiones el pasado año, miles de menores se encuentran hoy en riesgo inminente de muerte si no reciben con urgencia alimentos nutritivos y atención sanitaria. Las enfermedades como el cólera, el sarampión, el dengue o la malaria se están propagando con rapidez, debido a la falta de agua potable, saneamiento adecuado y servicios médicos.

 

En zonas como Darfur o Kordofán, el aislamiento es cada vez mayor y la población civil sufre ataques constantes. Tan solo en Al Fasher, más de 260.000 personas, entre ellas 130.000 niños, llevan más de 16 meses atrapadas bajo asedio, sin acceso a alimentos, atención médica ni agua. Las denuncias de asesinatos, violencia sexual contra mujeres y niñas, y desplazamientos forzados continúan siendo diarias y alarmantes.

 

Pese a este escenario tan crítico, el acceso humanitario sigue rodeado de enormes dificultades. La inseguridad, los obstáculos burocráticos y la falta de garantías para garantizar la protección del personal humanitario impiden que la ayuda llegue a los lugares donde más se necesita. A esto se suma un grave déficit de financiación: el Plan de Respuesta Humanitaria 2025, dotado con 4.200 millones de dólares, solo ha recibido el 25% de los fondos necesarios hasta el momento. Las agencias advierten que, sin un aumento rápido del apoyo económico, muchas operaciones de emergencia deberán reducirse o incluso detenerse, poniendo en peligro millones de vidas.

 

A pesar de todo, la ONU subraya la determinación de las familias sudanesas por reconstruir lo perdido. Su resiliencia representa un signo de esperanza, pero también un recordatorio de que no pueden enfrentarse solas a una crisis de esta magnitud. Tal y como afirma ACNUR en este comunicado conjunto, la comunidad internacional debe actuar sin demora para facilitar el acceso a la ayuda, proteger a la población y contribuir a poner fin al conflicto. Millones de vidas dependen de ello.

 

Desde Conexión – Creando Puentes creemos firmemente que toda vida merece protección, dignidad y oportunidades. Por ello, seguiremos sumando esfuerzos para que las voces del pueblo sudanés no queden silenciadas y para movilizar recursos que permitan que niñas, niños y familias tengan un futuro posible.

 

Beatriz Cubillo

 

27 de octubre de 2025



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