Un estudio elaborado por el Comité Nacional de Docentes de Honduras, con el apoyo de ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) y Save the Children, revela cómo la violencia está forzando a muchos docentes a abandonar tanto sus hogares como sus centros de trabajo, poniendo en riesgo la educación en el país hondureño. Más de 300 docentes se han visto forzados a desplazarse y cerca de 1.500 se encuentran en situaciones de riesgo, especialmente en departamentos como Cortés, Olancho y Francisco Morazán.

Las escuelas se han convertido en un espacio de vulnerabilidad: hay amenazas, extorciones, robos, agresiones e incluso casos de acoso sexual hacia los profesores y las profesoras. Por su visibilidad y rol comunitario, los docentes son blanco directo de los grupos criminales, que a menudo chocan con las normas escolares y ejercen represalias, siendo el impacto mayor en las mujeres, colectivo LGTBIQ+ y docentes con discapacidad.
El informe documenta que entre 2016 y 2024 se registraron casi 500 desplazamientos forzados de docentes, reflejando la gravedad a la que se enfrenta la educación en Honduras. Como respuesta, se recomienda establecer protocolos rápidos de protección, reubicación segura, ayuda psicológica y capacitación en autoprotección. El objetivo es garantizar que la violencia no siga vaciando las aulas, permitiendo que los estudiantes tengan derecho a una educación digna.
Soraida Jiménez
Conexión CP
7 de octubre de 2025





