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LA MITAD DE LA NIÑEZ REFUGIADA NO ASISTE A LA ESCUELA

ANALISIS DE DATOS DE 2022

MÁS DEL 50% DE LA NIÑEZ REFUGIADA NO ASISTE A LA ESCUELA

En 2022, se alcanzó un total de 108 millones de personas desplazadas a nivel mundial, incluyendo 35,3 millones de refugiados. La población de refugiados en edad escolar aumentó de 10 millones a 14,8 millones, de los cuales se estima que el 51% no asiste a la escuela, dejando a más de 7 millones sin educación. Un informe abarcó 70 países de acogida, ofreciendo el panorama más claro hasta la fecha sobre el acceso de los refugiados a la educación durante el año académico 2021-2022. Las tasas de matriculación brutas promedio revelan que el 38% de los refugiados accede al nivel preescolar, el 65% al nivel primario, el 41% al nivel secundario y solo el 6% al nivel terciario. Aunque las cifras sugieren cambios en la matriculación respecto al informe de 2022, las comparaciones directas son difíciles debido a la inclusión de más países este año. Sin embargo, en el análisis no se incluyeron datos sobre refugiados de Ucrania. 

Esfuerzos para lograr la paridad de género

En general, hay equidad de género entre estudiantes refugiados, con tasas de acceso similares para hombres y mujeres. Datos desglosados revelan tasas promedio de matriculación en primaria del 63% para hombres y 61% para mujeres, y en secundaria del 36% para hombres y 35% para mujeres. Aunque hay paridad promedio, persisten desigualdades entre países receptores. Senegal y Gabón destacan con brechas notables: en Senegal, la matriculación es 53% para mujeres y 36% para hombres, mientras que, en Gabón, es 100% para niños y 78% para niñas. Se evidencia la necesidad de abordar desafíos específicos para lograr una educación equitativa.  

Los problemas de acceso continúan

Existen disparidades notables en tasas de acceso educativo entre personas refugiadas y promedios nacionales, tanto en niveles primario como secundario. En el nivel primario, tasas globales de matriculación para hombres y mujeres alcanzan el 103% y 101%, pero para refugiados, solo llegan al 63% y 61%. En el nivel secundario, estas diferencias persisten, representando menos de la mitad del promedio mundial para mujeres y hombres refugiados. Análisis detallado en principales países receptores como Perú, Colombia y Bangladesh muestra brechas de 80, 80 y 74 puntos porcentuales, respectivamente. Países de renta media y alta, como Türkiye, Colombia y Perú, con grandes poblaciones desplazadas tienen tasas superiores al 100%, mientras que para refugiados son significativamente más bajas, como en Colombia, donde son un quinto de las tasas para la población local.

¿Un panorama cambiante?

La matriculación secundaria de niños refugiados es significativamente más baja que en primaria; la brecha entre refugiados y no refugiados persiste, aunque la última cifra, 41%, mejora respecto al 37% anterior. Türkiye muestra un aumento notable del 27% al 60%, mientras que en Pakistán fluctuó del 5% al 1%, luego al 3%. En Colombia, la matriculación de personas con protección internacional cayó al 22%, frente al 30% del año anterior.

La cuestión de la calidad

La matriculación de personas refugiadas en las escuelas es un primer paso, pero es crucial evaluar la calidad de la educación que reciben. Hay indicios de que los estudiantes refugiados pueden destacar si se les brindan oportunidades adecuadas. Aunque pocos refugiados se presentan a exámenes nacionales, aquellos que lo hacen tienen tasas de aprobación notables, superando en algunos casos el promedio nacional.

Según datos recopilados, el 78% de los estudiantes refugiados que se presentan a exámenes de nivel primario aprueban, mientras que para la educación secundaria inferior y superior, las tasas son del 71% y 61%, respectivamente. En el nivel primario, los hombres tienen tasas de aprobación más altas que las mujeres, con un 83% y un 78%, respectivamente.

En la República Democrática del Congo, el 96% de los refugiados que realizan exámenes nacionales de nivel primario aprueban, superando significativamente la cifra nacional del 71%.

La calidad de la enseñanza es un factor crucial que afecta el aprendizaje. Aunque la proporción ideal de alumnos-maestro varía según la edad, se sugiere que los niños más pequeños y los estudiantes de entornos desfavorecidos se benefician de una proporción menor. Algunos países presentan proporciones preocupantemente altas, como Uganda, con un promedio de 73 estudiantes refugiados por maestro.

Además, hay marcadas diferencias en las proporciones de alumnos-maestro entre refugiados y promedios nacionales en algunos casos. Por ejemplo, en Burundi, el promedio nacional es de 43 alumnos por maestro, mientras que para refugiados es de 62. Estos indicadores resaltan la necesidad de abordar la calidad de la educación para los estudiantes refugiados y mejorar las condiciones de enseñanza.

En unas semanas ACNUR proporcionará el informe de 2023 y publicaremos los datos más relevantes.

Beatriz Cubillo Berbel

25 enero 2024



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