Una llamada urgente a la acción
En los últimos días, nuevas tragedias han vuelto a teñir de luto el Mediterráneo Central. Según informó ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, a día 24 de octubre alrededor de 80 personas han perdido la vida frente a las costas del norte de África, en incidentes completamente evitables. Las embarcaciones, que habían partido de Túnez y Libia, se encontraron con grandes dificultades en su intento de alcanzar Europa.
ACNUR ha trasladado sus condolencias a las familias de las víctimas y ha agradecido a las autoridades tunecinas que lograron rescatar a quienes sobrevivieron. Sin embargo, la agencia insiste en que estas muertes se podrían impedir si existieran más recursos para búsqueda y rescate, así como rutas seguras y legales para las personas refugiadas que huyen de guerras, persecuciones y situaciones extremas.
Las cifras son alarmantes: más de 1.600 personas han muerto o desaparecido este año en las rutas del Mediterráneo y África occidental, tras las 3.530 contabilizadas el año anterior. La Ruta Central del Mediterráneo continúa siendo la más mortífera del mundo.
Entre los naufragios más recientes se encuentra una embarcación que zarpó desde Salakta (Túnez) con 70 personas migrantes y refugiadas, principalmente de Camerún, Costa de Marfil y Guinea. Se hundió poco después de iniciar la travesía. Treinta personas sobrevivieron, pero al resto se les da por ahogadas.
Otro bote procedente de Zouara (Libia) naufragó también frente a Túnez. Viajaban 72 personas provenientes de Yemen, Bangladesh, Ghana, Pakistán, Sierra Leona, Gambia y Guinea. Solo 32 sobrevivieron. Una tercera embarcación con 100 personas a bordo —procedentes de Siria, Irak, Egipto, Pakistán y Bangladesh— pudo ser auxiliada tras tres días a la deriva.
La OIM (Organización Internacional para las Migraciones) destacó, en información recogida por diariosocialista.net, que entre las víctimas de estas tragedias había 12 niños menores de cinco años, confirmando además que más de 25.000 personas han perdido la vida en esta ruta desde 2014.
De nuevo ayer, 28 de octubre de 2025, se hundió otra embarcación llevándose la vida de 18 personas.
Ambas agencias de Naciones Unidas reiteran la urgencia de una acción internacional coordinada para frenar esta pérdida continua de vidas humanas y mejorar la protección durante todo el trayecto migratorio.
Una crisis que se repite en otras fronteras
Este tipo de tragedias no son exclusivas del Mediterráneo Central. En septiembre, otro naufragio en el Canal de la Mancha conmocionó a Europa, recordando que las rutas migratorias se han convertido en verdaderos corredores mortales para quienes no encuentran alternativas seguras.
Desde Conexión CP seguiremos alzando la voz para que ninguna persona se vea obligada a arriesgar su vida para buscar protección. Reafirmamos nuestro compromiso: migrar no puede significar morir. Es necesario que la comunidad internacional actúe con urgencia para garantizar la seguridad, la dignidad y los derechos humanos de quienes se ven forzados a huir, asegurando rutas humanas legales.
Beatriz Cubillo
29 de octubre de 2025





