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UNA HISTORIA DE SUPERACIÓN, FE Y HUMANIDAD

[FOTO de Mehmet Aslan]

Siria, un país inmerso en una guerra civil desde hace más de una década. Resulta poco probable, por no decir inimaginable, que en estos tiempos tan delicados en los que se encuentra la sociedad siria, y la totalidad del mundo en general, podamos toparnos con una historia como la que vamos a contar hoy. Una historia protagonizada por Munzir al-Nazzal y su hijo Mustafá  que sin duda  alegra el día y demuestra que siempre hay un atisbo de esperanza, incluso en momentos en los que parece que todo está perdido. 

Es en el año 2014 cuando las desgracias comenzaron a acechar a la familia de Munzir al-Nazzal, siendo él mismo víctima de una de las muchas bombas que constantemente  están estallando en el país. Consecuencia de una bomba en Idlib (Siria) y mientras caminaba por un bazar de la zona, el hombre perdió su pierna derecha. Pero no es aquí donde termina su sufrimiento. Tres años después, el 4 de abril de 2017, su mujer Zeynep se vió atrapada en un ataque con gas sarín en la ciudad noroeste de Jan Sheijun (Siria), un ataque que se cobró 89 vidas.

Como si ya de por sí el hecho de ser víctima de un ataque de gas no fuera suficiente, Zeynep estaba embarazada y se le tuvo que administrar una medicación que afectaría directamente al desarrollo del bebé y por el cual nacería sin brazos ni piernas, de tal forma que Mustafá sufriría un trastorno congénito, también conocido como el síndrome de tetraamelia. 

Por desgracia ellos no fueron los únicos afectados, como informan las declaraciones de Zeynep en la entrevista ofrecida al periódico The Guardian: “A causa de la guerra, hay miles de personas que han perdido las piernas y los brazos, como mi marido. Y en mi ciudad había cuatro mujeres embarazadas, víctimas del ataque con gas sarín en Jan Sheijun, cuyos hijos nacieron con la misma malformación que Mustafá”.

La calidad de vida de Mustafá sólo puede verse mejorada con la implantación de unas prótesis especiales que no se encuentran en Turquía. Sin embargo, y por fortuna, pediatras, especialistas y cirujanos italianos, que han visitado a la familia desde que llegaron al país mediterráneo, ya están trabajando para diseñar los miembros artificiales necesarios para lograr el objetivo principal de los mismos, que no es otro que ofrecer una calidad de vida superior a Mustafá. 

No existe ánimo de lucro en las actuaciones de los especialistas, puesto que cabe afirmar que su único propósito es colaborar para intentar devolver a Mustafá la vida y la infancia que la guerra le arrebató. Tal es la involucración por ayudar, que incluso las contradas de Siena, los 17 distritos de la ciudad que compiten en la famosa carrera bianual de caballos de 90 segundos alrededor de la Piazza del Campo, han ofrecido su apoyo económico a la familia. 

Para poder traer a la familia al país mediterraneo, las autoridades italianas colaboraron con la agencia de la ONU para los refugiados, las autoridades turcas y Cáritas, que ofrece alimentos y un hogar a la familia siria en un pequeño pueblo cerca de Siena. Al final, la iglesia católica negoció el paso de Mustafá y su familia por Turquía, gracias a un corredor humanitario que permite el paso legal a través de los países. Quizá dicho corredor es uno de los modelos más eficaces para evitar la muerte y el sufrimiento de los solicitantes de asilo, pero desgraciadamente los países europeos lo utilizan poco. 

Todo lo logrado hasta ahora fue gracias a una foto que les sacó el fotógrafo Mehmet Aslan a Munzir y Mustafá mientras jugaban en la calle, según las declaraciones de Munzir al diario británico “Apenas me di cuenta. Estaba haciendo lo que hago todos los días, jugar con Mustafá». Dicha foto impulsó a las organizaciones italianas a actuar. Un par de años después, se están adaptando a la vida en la Toscana.

Fue una imagen que se compartió en todo el mundo y el pasado mes de octubre fue nombrada foto del año en los premios internacionales de fotografía de Siena, lo que movió a tomar medidas por la familia (que también tiene dos hijos más), que en ese momento languidecía en un campo de refugiados en Turquía. Gracias a esta foto se logró recaudar más de 120 mil euros en donativos para ayudar a la familia con el tratamiento del pequeño Mustafá.

Para nosotros, además de supervivientes, también son héroes que muestran a los demás que todo es posible y que “después de la tormenta llega la calma”.

 

JoanesTejada Iriarte

19 febrero 2022

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